Apenas basta evocar al 24 de febrero de 2017 para recordar una herida profunda en el alma de la región. Aquel día, trece personas perdieron la vida en una tragedia protagonizada por dos colectivos, uno de la empresa Monticas y otro de Metropolitana, ambas firmas pertenecientes a los hermanos Derudder. A casi un año de aquel episodio sobre la Ruta 33, cerca de Pérez, las sensaciones de lo hecho tras el acontecimiento son ambiguas. Hubo avances, como también cuestiones que quedaron a mitad de camino y otras estancadas.

Juan Manuel González, abogado perteneciente a los Autoconvocados Por Un Transporte Seguro y Eficiente, dio declaraciones a Radio Casilda y destacó que los servicios interurbanos de pasajeros mejoraron desde la llegada del 33/9 a las rutas de la zona para reemplazar a Monticas cuando quedó inhabilitada tras la tragedia. Entre las cosas aún por verse, González mencionó a la oficina instalada en la Estación de Ómnibus de Casilda, que estaría destinada a brindar información, controlar el estado de las unidades y registrar los reclamos que surjan de los pasajeros, pero que no estaría cumpliendo con las funciones solicitadas. En el mismo modo, sigue en marcha el pedido de que se modifique la Ley de Transporte a nivel provincial, con motivo en que la que rige actualmente está obsoleta, ya que fue sancionada en 1935 y sólo sufrió algunos cambios a lo largo del tiempo.

“Todo es dentro de todo positivo, si uno se pone a pensar que son cosas que van avanzando y el tema está sobre la mesa”, manifestó el letrado y agregó que si bien los coches y las prestaciones de empresas como Santafesina y Los Ranqueles siguen teniendo deficiencias, no son al nivel de las que terminaron manifestándose de manera fatal con Monticas aquel último viernes de febrero pasado. “Tiene que haber un control constante, porque Dios y el Diablo están en los detalles, y esas cosas tienen que verse en el día a día”, graficó González.

Si bien algunas cosas notoriamente mejoraron en la situación de las personas que utilizan el transporte interurbano, muchas otras aún permanecen sin aclarar en los once meses transcurridos tras la tragedia. Por ejemplo, la causa judicial aún no ha logrado establecer responsabilidades y en qué manera fueron repartidas en el suceso que enlutó a la región. En ese aspecto, todavía siguen habiendo interrogantes a los que los familiares de las trece víctimas, quienes sobrevivieron al accidente, y la sociedad en conjunto, siguen aguardando justicia y respuestas.