Indudablemente la huella que dejó Franco Armani en el arco de Atlético Nacional de Medellín es imborrable. Así lo demuestra la fiesta que se montó en su honor para darle el último adiós al guardameta que pasará a defender los colores de River Plate. Más de 30 mil espectadores coparon el Atanasio Girardot.

Acompañado de su familia, la misma que formó en tierra paisa, Chili ingresó al estadio donde corearon su nombres tantas veces y se quebró en llanto. "Me comprometo a que en el final de mi carrera deportiva me voy a retirar en Nacional", adujo, en lo que fue su frase más resonante.

Además del cariño del público, recibió presentes de parte de la directiva del club colombiano, estuvo rodeado de los 13 trofeos que ganó con los colores verde y blanco, y hasta recibió el saludo de sus ex compañeros en la pantalla gigante. 

Franco Armani llegó a tierra cafeteras en 2010, luego de un buen paso por el Deportivo Merlo, con el cual había logrado el ascenso al Nacional B. En sus primeros años estuvo a la sombra de Gastón Pezzutti, pero cuando le dieron la oportunidad se transformó en uno de los porteros más destacados de la historia de la institución. Ahora lo espera un nuevo desafío en Núñez.