La Guerra de Malvinas ha dejado un sinfín de sueños truncos y vidas arrancadas de raíz. El dolor de muchas familias todavía rebota en cada rincón del país. En Corriente, una madre de un soldado que pudo ser reconocido en 2008 todavía tiene la ilusión de conocer el lugar donde descansan los restos de su amado Gabino Ruiz Diaz. La Fundación No Me Olvides está dispuesta a colaborar con la causa. 

Se nombre es Elma Pelozo y su hijo, Cambacito, como lo llamaba de forma tierna, tuvo que prestar servicio con tan sólo 19 años de edad. Nunca más regresó. Meses más tarde le comunicaron de su deceso y no pudo ni siquiera despedirse. Porque en 1989, cuando viajó por única vez a las Islas del Atlántico Sur, no halló su tumba. Dado que era una de las 125 que llevaban la leyenda 'Soldado sólo conocido por Dios'.

En 2008, Julio Aro y José Marías Raschia, dos ex veteranos, la visitaron en su Corrientes natal para contarles acerca de un proyecto con el cual piensan que pueden restituir la identidad. Nueve años más tarde, Gabino Gabino fue uno de los primeros 90 soldados a quienes se pudo re identificar y poner una placa con su nombre en el Cementerio Darwin.

Lo cierto es que con el paso del tiempo, la salud de Elma se ha ido deteriorando. Llegó a ser paciente diabética y tuvo que se sometida a una operación para amputarle sus dos piernas. Pero no pierde la esperanza de volver a Malvinas, ahora sí para estar junto a su hijo. Ella tiene que viajar en un avión sanitario y con profesionales a bordo. Por lo que la meta no es sencilla.

Desde la Fundación No Me Olvides, presidida por el mismo Julio Aro, se han puesto en contacto con algunas empresas de vuelos privados. Luego de ver varias opciones encontraron una propuesta superadora, que rondaría los 30 mil dólares. Ahora, los diferentes grupos de ex Combatientes de todo el país están unidos en esta noble causa y comenzarán con una campaña solidaria.