Lo primero que hay que mencionar es que las frutas disecadas no son lo mismo que los frutos secos, estos últimos poseen por lo general una cascara dura, entre las que encontramos almendra, nueces, castañas, pistachos, maní y avellana.

Por otro lado, la fruta desecada o deshidratada es aquel fruto fresco que fue sometido a un proceso para privarlas de la mayor parte del agua que contienen, entre las que encontramos orejones, dátiles, uvas pasas, higos secos, chips de banana, arándanos deshidratados, ciruelas pasas, entre otras.

Lo cierto es que ambas opciones tienen un elevado aporte en calorías, ya que su bajo contenido en agua, en las frutas desecadas por ejemplo, nos proporcionan mucha energía. Esto es una ventaja cuando queremos elegir alimentos que nos aporten mucha energía en poco volumen.

Hay que tener en cuenta que los frutos secos son una fuente principal de grasas, mayoritariamente instauradas, es decir, saludables. También brindan proteínas y minerales como potasio, magnesio, fósforo, calcio, vitaminas B y E.

Por su parte, las frutas desecadas tienen como ingrediente mayoritario los hidratos de carbono, principalmente azúcares simples. Aportan algo de fibra, menos que las frutas frescas y minerales como potasio, fósforo, magnesio, sodio, calcio y vitamina A.

AgusTips

Los frutos secos pueden formar parte de tu alimentación diaria aportando proteínas de origen vegetal y grasas saludables. Es adecuado prestar mucha atención a la hora de medir las porciones por su alto contenido en calorías.

Las frutas desecadas pueden ser una manera más de consumir fruta, pero hay que tener en cuenta que estas escasean un tanto de nutrientes como la vitamina C el agua que contienen en su estado natural. Por eso es recomendable acompañarlas con una fruta fresca para equilibrar la hidratación.

Semillas

En este caso hacemos referencia a chía, lino, sésamo, girasol, amapola, amaranto, zapallo, entre otras. Las mismas se destacan por su contenido de ácidos grasos esenciales, antioxidantes para prevenir las células, vitaminas B, E y A; minerales como el calcio, fósforo, magnesio, potasio, zinc y selenio y fibras beneficiosas para la salud intestinal y la saciedad a la hora de la alimentación.

Al ingerirlas enteras, no las diferimos y solo las utilizamos como fibras beneficiando el tránsito intestinal, aportando mayor saciedad y mejorando la respuesta glucémica de los alimentos. Si se trituran, remojan o rompen, se activan, es decir, además de utilizar sus fibras, aportan todas las demás propiedades, por lo tanto, brindan también calorías.

Dato

Una cucharada sopera de semillas molidas, es decir, 10 gramos, aportan 50 calorías, 4.2 gramos de carbohidratos, 1.6 gamos de proteínas, 3 gramos de grasas y 3 gramos de fibra.

Siempre que se usen cualquier tipo de semillas, lo ideal es triturarles de manera casera y no comprar las que ya vienen con esa condición teniendo en cuenta que en el proceso comercial se pierden muchas propiedades que se mantienen en el proceso hogareño.