En el día de ayer se cumplieron 78 años desde la puesta en marcha del Club Defensores de Banfield, pilar socio-cultural y deportivo de los barrios Barracas y Yapeyú. La institución dejó de participar en los certamenes de la LCF en el 2006 -último año en que contó con Divisiones Inferiores- y desde entonces se desactivaron sus disciplinas. Lo que llevó a un enfrentamiento entre dos partes.

Por un lado, se encuentra la actual comisión directiva, encabezada por Ricardo Belli. Quien asegura no contar con aportes de personas que tengan intenciones de levantar al club. En el otro bando, hay un grupo de ex jugadores y parientes de los socios fundadores, que aseguran que las puertas están cerradas para cualquier posible participación. Reclaman porla adhesión como socios.

En diálogo con Radio Casilda, Bellí manifestó: "Hay personas que critican y nunca se acercaron a aportar en la parte institucional, ni siquiera pertecen al club. Son ex jugadores a los que siempre se les pagó. Nunca jugaron gratis". Además, añadió que es un hombre abierto al diálogo, que pasa más de diez horas diarias en ese lugar y que escuchó trascendidos que no se acercan a charlar con él porque tendrían que golpearlo.

Claro está, del otro banco no se iban a quedar callados. Enzo Vázquez, hijo de uno de los fundadores -Rafael Vázquez-, esgrimió: "Hemos intentado participar y siempre hubo negativa. Todo el mundo sabe que en Banfield se jugaba por el sandwich y la coca. Competíamos a pulmón". En su relato contó que intentaron pedir una asamblea, a través de la voz del historiador Federico Antoniasi, y se quedaron esperando porla respuesta.

"A nosotros ni siquiera nos interesa que él se vaya, sólo queremos armar una subcomisión de deportes", insitió Vázquez. Quien tiene en su poder un expediente municipal con la firma de más de 15 persoans que piden ser socios para tener voz y voto dentro de la institución de Barracas.

Lo cierto es que Banfield siguesin actividades deportivas desde el 2007. En el 2004 dejó de participar en los certámenes mayores de la LCF y unos años más tarde, la actual comisión decidió arrendar las instalaciones del Carlos Gerbaudo a un particular para su mantenimiento. En ese sentido, Belli aclaró que tomaron esa determinación para evitar que se deteriore el campo de juego y porque ya les habían robado dos veces el cableado de iluminación.