Los integrantes de la Unión Obrera Metalúrica todavía están en shock por la reciente boleta de la EPE que les llegó por un monto desorbitante. El consumo del último mes se tradujo nada menos que en 193 mil pesos. Ese gasto corresponde únicamente a un sector del sanatorio, donde funcionan, por ejemplo, el tomógrafo y el resonador.

El mes anterior, con un consumo de kilowatts muy similar, el pago había sido de poco más de 135 mil pesos. Por lo que el incremento los dejó helados.  "No se puede trasladar ese costo a los pacientes porque sería muy elevado. Realmente evaluamos dejar de prestar el servicio", afirmó Juan Storlini, de la UOM Casilda, en diálogo con Radio Casilda.

La Clínica Julián Moreno tiene un convenio mensual con Pami para la realización de resonancias a sus afliados. Cada 30 días se llevan adelante un centenar de estos estudios, aunque la cápita que se recibe no alcanza ni para cubrir los gastos del servicio de electricidad. A eso hay que sumarles los gastos de insumos y medicamentos.

Comparado con enero del 2016, el inicio de la gestión Provincial encabezada por Miguel Lifschitz, el servicio de la EPE trepó alrededor del 500%. Hecho que es comprobable con la factura registrada por aquel entonces, cuando por un consumo mayor se abonaban unos 32 mil pesos.