Como todos los viernes por la noche, Giuliana, una casildense de 18 años se juntó con sus amigas para pasar un buen momento en una de las plazas de la ciudad. Regresó caminando a su casa en lo que ya era madrugada del sábado, y cuando estaba llegando, la interceptó un hombre. Se acercó con la excusa de pedirle fuego, y luego la empujó, y manoseó. La joven alcanzó a sacarse al abusador de encima y corrió hasta su casa. Después de mantener el episidio en secreto durante el fin de semana, este martes se decidió a contarlo.

"Volvía de estar con mis amigas en la Plaza de la Rotonda. Yo vivo cerca del club Unión, y pasando el bar, cuando empiezan los salones, no hay mucha luz. Estaba caminando, venía con el celular y cuando lo guardo, se acerca un hombre y me pide fuego. Me empieza a preguntar direcciones y le dije que en Casilda no me ubicaba, que me disculpe y que no lo podía ayudar. Cuando quiero seguir mi camino, el hombre me empuja contra la pared. Me manoseó, me dijo un par de cosas y lo logré empujar y salí corriendo", describió Giuliana en Radio Casilda

La chica recorrió nerviosa las tres cuadras que le faltaban para su casa. Al llegar, no quiso contarle nada a nadie. Se sintió avergonzada. Decidió cambiarse la ropa y acostarse.

"Fue tanta la vergüenza que sentí en el momento, por más que no me haya visto nadie, se siente tanto la humillación que yo creo que fue por eso que no hablé antes. Me cuesta muchísimo todavía poder hablarlo", manifestó Giuliana que sólo recuerda que el hombre que la abordó es morocho, usaba una gorra marrón y de una estatura estimada de 1,75. La joven no hizo la denuncia formal pero decidió contar el mal momento para luego hacer una exposición ante la Justicia.

El relato escrito de Giuliana

Estos son algunos fragmentos del relato en primera persona que Giuliana piensa publicar para hacer conocida su experiencia:

"Hasta el día del viernes iba y venía caminando a cualquier lado, a cualquier hora. Iba y venía, sola, sin miedo, sabiendo todo lo que pasa en un montón de lugares pero pensando que nunca me iba a pasar a mi, pensaba que nunca me iba a cruzar con alguien capaz de hacerme algo que yo no quisiera. Pero me paso". 

"Todavía siento la sensación de cómo me respiraba en el cuello, me decía un montón de cosas y me manoseaba, todavía puedo acordarme del olor a alcohol que ese hombre llevaba".

"Es loco pero sí, siento mucha vergüenza todavía, porque es tanta la humillación que sentí que no puedo ni explicarlo, pero hablé con mi familia, y no voy a dejar de hacer mi vida por más miedo que tenga y tampoco voy a quedarme callada, porque yo tuve suerte pero hay más chicas que se vuelven caminando y lamentablemente hoy en día ya no se puede mas caminar con tal libertad". 

"Yo hoy entendí que no me tengo que quedar callada, que no tengo que sentir vergüenza, que nadie puede hacer lo que quiera sin que yo se lo permita".