Todos los días hay malos tragos, noticias trágicas y algunos aspectos que toman visibilidad desde un costado negativo. Todos los días hay esperanza, buenas nuevas y estímulos que nos alientan a seguir soñando. Nadie mejor que Yanina Espíndola para saber de que se trata.

Ella es la mamá de Francisco Quintana, el adolescente que falleció en diciembre de 2015 a causa de una intoxicación por el consumo de una sustancia y que se convirtió en una de las banderas que se levantó en la ciudad para comenzar con el movimiento Ni Un Pibe Menos x La Droga.

Hace dos años, Yanina se paró en la Plaza de los Mástiles para reivindicar la memoria de su hijo y poner el cuerpo para quien lo necesite. Dio su ejemplo de lucha a pesar de haber sufrido el dolor más grande su vida.

Hoy su realidad es diferente. Sigue con el mismo compromiso pero recibió una novedad que iluminó sus días. Desde Rafaela una familia se contactó para decirle que los órganos de Francisco que fueron donados, mejoraron la calidad de vida de otra adolescente.

"Sentí la necesidad de compartirlo como una manera de demostrar que en el momento más duro, también se puede revertir en algo bueno. No se me había cruzado por la cabeza el tener que donar, y en el momento dijimos que sí porque si Francisco necesitaba un órgano para vivir, yo iba a ser la primera en pedirlo", sintetizó Yanina en Radio Casilda.